Ayer andaba paseando por Av. Corrientes, y me traje una tanda de libros increíbles.Varios de literatura rusa, uno de literatura árabe, uno de norteamericana y uno de checo-eslovaca. Increíble. Los 6 tomos de Losada me costaron $70.Los libros viejos, baratos y rendidores le mejoran el ánimo a cualquiera.Para quienes quieran comprarlos, dense una vuelta por Corrientes. Los mios los compré en Edipo, pero los vi en varios locales.
Hace ya mucho tiempo que no escribía una primera entrada en un blog.Tengo otros 2 espacios que no vale la pena mencionar aqui y ahora, pero los empecé hace años. Siempre me pareció que esta primera entrada era decisiva porque funcionaba como una suerte de presentación personal. Igual ahora descarto esa idea en tanto me representa una presión bastante incómoda, y la gracia de los blogs es descargarse, no cargarse de presiones. Para presiones inútiles ya está la vida.Además, no hay mucho para decir. La idea del blog la robé de otros :b Ok. No voy a decir "robar", voy a decir que este es un "homenaje" a todas esas mentes más originales que la mia que pensaron primero en hacer un blog para dejar escrito su paso por la universidad.Pero qué se yo... Yo estudio Literatura (con mayúscula, obvio) y siempre quise hacer esto que estoy haciendo ahora (No me refiero a escribir un blog, sino a seguir esta carrera), asi que muchas de las veces al estudio lo tomo más como una realización de un proyecto de antaño.
Y no me gusta escribir. Me gusta leer. Y me gusta analizar, claro.
Es curioso que la primera vez que me di cuenta de que quería estudiar Letras, fue en 8vo grado, y justamente a raíz de que me felicitaron por haber escrito un cuento. A los 13 años, prácticamente cualquier cosa fascina y, sin tener un camino demasiado determinado, cualquier guía que a uno le ofrezcan sirve. Y uno se aferra a eso. Asi que yo me aferré al hecho de que, quizás, escribía bien y que tal vez sería interesante desarrollar eso.
(Amén de que el profesor que me dijo eso fue como una especie de amor platónico y su palabra era la Ley. Voy a mencionarlo, con nombre y apellido, porque dudo mucho que lea esto -así de cobarde soy-: Mariano Cardona).
Años más tarde, en la secundaria, volví a probar suerte escribiendo. Siempre cosas cortas, de 4 o 5 carillas. Cuentos fantásticos. En ese entonces andaba colgada con la obra de Lovecraft y la de Poe (que fue un conocido de toda la vida en realidad), mientras que en el colegio leíamos a Cortázar.
Lo que surgió de esa mescolanza, y la falta total de originalidad, fue un cuento que tenía básicamente el mismo argumento que "Casa tomada", de Cortázar y algunos elementos de "Las ratas en las paredes" de Lovecraft.
Qué horror. Para colmo tuve el tupé de leerlo en voz alta en la clase. Supongo que aburrí a todos, de más está decirlo, porque -evidentemente- no tengo la pluma ni de Lovecraft ni de Cortázar.
En fin, en ese momento me di cuenta de que lo mio no era escribir, como me había dicho mi profesor de 8vo grado pero se me abrió una pequeña ventana al descubrir que, si bien no se me daba la ficción, sí se me daba con facilidad el análisis literario.
Esta conciencia me surgió de la manera más estúpida: La profesora que nos enchufaron en 2do año del polimodal (algo así como 4to año de la secundaria) era una completa inútil. Para ella el análisis de los textos que leíamos en el curso se acababa en mencionar 2 o 3 elementos que había sacado de algún manual de literatura viejo viejo. [La criticaría con nombre y apellido, pero lo cierto es que no recuerdo ni uno ni otro]
Y pobre de aquel que discutiera lo que ella decía. Yo era una de esas personas. A mi me gustaba... buscarle la quinta pata al gato. Me gustaba pensar otros modos de interpretar ese puñado de elementos; y es así que, a veces, pifiaba y mandaba fruta. Pero no obstante, me parecía un ejercicio totalmente productivo. En el ensayo y el error es que uno aprende, pero al menos hacer el intento es necesario.
La cosa es que nunca tuve mucho más de 8 en las clases de Lengua. Me iba un poco mejor en Español A1, la clase de literatura del B.I porque lo único que hacíamos ahi era análisis literario. ¡Y análisis en serio! Ahi nos daban el espacio y la libertad para mandar fruta, pero después nos incentivaban para buscarle una justificación al guitarreo que hiciéramos. En esa clase tenía 9.5 de promedio y ahi encaré mi primer proyecto de análisis serio. Casi profesional.
Cuando llegó la hora de elegir un tema de monografía para el B.I. a mi no se me ocurrió mejor idea que trabajar sobre la Comedia de Dante :b Proyectos ambiciosos e ideas locas si las tuve... Dejando las minucias de lado, me fue bastante mal. Fue un trabajo muy malo.
A pesar de que pasé interminables tardes en la Biblioteca Nacional (que en aquel entonces fue casi una segunda casa para mi: Iba muy seguido y me pasaba horas) y leí cantidad de libros sobre el Renacimiento italiano... No tenía mucha idea de qué era lo que quería leer en la Divina Comedia.
Pensé que podía desarrollar algo sobre los pecados capitales, asi que empecé a leer también sobre religión y teología. ¡Entrevisté a 2 o 3 curas para ver qué opinaban! No hubo caso... Fue tiempo perdido. En realidad "tiempo perdido" en lo que respecta a la monografía, pero me sirvió para repensar otras cuestiones que no vienen al caso.
Un total desastre, pero una excelente primera experiencia en cuanto a conformar un corpus de estudio; experiencia que más tarde en la facultad me sería de tremenda ayuda.
Curiosamente Literatura Italiana es una de las materias que tengo pendientes (¿Habrá algún trauma o ego herido ahi? Seguramente) Sé que puedo recibirme sin cursarla :b pero me daría mucha pena no hacerla. Debo confesar que estoy esperando la jubilación -por decir algo que quede lindo- de la titular de cátedra, cuyo apellido empieza con B, pero que no voy a nombrar.
Volviendo a esta cronología de mi relación con las letras que vengo trazando, el paso siguiente al fracaso con esa monografía fue la facultad, propiamente dicha.
El CBC pasó sin pena y sin gloria, o con más pena que gloria. No me extiendo mucho sobre esto, porque le voy a dedicar una entrada aparte a este episodio porque me quedó grabadísimo.
Y en el 2008, finalmente, me encontraría con figuras de la talla de Jorge Panesi en Teoría y Análisis Literario, y personajes famosísimos como Augusto Trombetta en Gramática. Esto también lo voy a desarrollar en un tema aparte, porque cada clase y cada profesor que me crucé merece una mención especial (ya sea por lo malos o por lo excelentes).
Hoy ya estoy por los 2 años y medio de cursada en Puan... y me queda un trecho todavía. Espero estar recibida para finales del 2012. A menos que se acabe el mundo, claro.